domingo, 10 de abril de 2011

FICTICIA MADUREZ.








N
o voy a mentir, me lo veía venir, bueno, nos lo veíamos venir, somos oficialmente las tres eternas solteronas (sí, soy un hombre, pero el castellano es tan machista y en este caso el hombre es minoría.), la verdad es que ya nos lo olíamos desde que por casualidades, coincidencias u lo que fuere, nos conocimos los tres en la adolescencia.

En la adolescencia uno piensa el 80% del tiempo en sexo, pues bien, esperas con ansía ese día en el que pierdas la “V-card”, sencillamente, para las tres eternas solterona eso no pasó, no, no te alarmes, con los años empiezas a soportar la falta de sexo y utilizas toda esa energía en otras cosas.

Pero para dejaros claro quiénes somos empecemos desde el principio, alguno de mis terapeutas siempre decía algo sobre que debía reordenar siempre mis prioridades.
Empecemos por Sira, una chica que empezó trabajando en la panadería familiar y ha acabado por convertir el negocio familiar en la mayor cadena de hornos orgánicos y ecológicos, unos hornos que hacen furor entre el sector más sibarita del país. Si me preguntaran como ha sido capaz de lograr tal cosa, diría que por puro instinto, siempre ha sido una chica de corazonadas, y siempre han resultado ser reales. En cuanto en el aspecto amoroso han pasado un par de hombres por su vida, pero eran chicos destinados a nutrirse de sus influencias, es decir, todos eran inversores, directivos profesionales o hijos de papa, ella se negaba a acostarse con ellos, ya que según ella, una vez los metiera en su cama empezaría a tener responsabilidades sobre ellos; incluso intento jugar en el lesbo-team, con una polivalente artista, pero al final no resulto.

Ahora pasemos a Cady, digamos que desde que acabó el ciclo de sanitaria no ha tenido mucho tiempo para tener una vida amorosa, acabó el ciclo a los 18 y empezó a trabajar en un centro de mayores y a la vez, empezó a estudiar Enfermería por la Universidad a distancia, ahora mismo, es jefa de las enfermeras en el Hospital General, vive y duerme para su trabajo así que solo la podemos ver en su hora de descanso.

En cuanto a mí, decir que me llaman “D”, nadie me llama por mi nombre, ya que es horrible a pesar de que provenga de la mitología griega, pues a los 24 acabé una carrera de la rama social, acabe de perfeccionar mi inglé, aprendí algo de francés e hice algún curso de estadística y desarrollo empresarial, ahora mismo soy asistente personal del jefe de Alpha Models, una agencia-cadena fabrica modelos, digamos que soy algo así como un cruce de America Ferrera en Betty y Anne Hattaway en “El diablo viste de Prada”. En cuanto al amor, también han pasado unos cuantos hombres por mi vida, pero afrontémoslo, le tengo pánico al sexo, no a todo sobre ello, he aprendido que si a tu compañero de cama no le vas a dejar que se acueste contigo por lo menos con una felación no le hablara mal de ti a toda la “high-society” de la ciudad.

No voy a entrar en descripciones físicas sobre nosotros, no es necesario, imagina a las eternas solteronas de la ciudad como tu quieras, podemos ser igual de “cool” que las chicas de “Sex and the city” o “Melrose Place” o puedes imaginarnos como unas señoras propias de un grupo de Facebook, la cuestión no es esa, si no que dado los años que tenemos todavía somos los tres vírgenes.



Todo esto que escribo es por una razón, la revelación, es decir, estábamos los tres en una reinauguración de la inauguración de uno de los garitos de moda en el centro, yo iba invitado por parte de mi jefe, ya que íbamos en misión de conseguir sitios donde colocar a nuestros modelos, en concreto a una pseudo-hembrista propietaria y directiva de una pequeña firma de moda en auge, Jay, mi jefe me pidió que llevara también a Sira y a Cady ya que en casos anteriores se habían conseguido grandes inversiones gracias al tándem Sira-Cady-D, pues bien, mientras los “Manhattan” se acababan y conseguíamos que la mujer en cuestión se relajara nos reconoció, no estoy diciendo que nos conociera de antes, de la época del instituto, sino que nos reconoció como las tres eternas solteronas, anonadadas nos hallábamos en medio de la sala VIP, se ve que algún columnista, algún engendro venido del mundo de Hades que se hacía llamar periodista, había creado una sección entera sobre nuestras identidades hace un mes, es decir, no había colocado nuestros nombres y apellidos en la columna, si no simplemente nuestras iniciales, y a partir de las experiencias que compartimos con la propietaria nos identifico con los personajes de la columna, nos sacó hasta el último número del periódico en cuestión, éramos nosotros sin duda, contaba algo que nos había pasado hace unas semanas, y el periódico en cuestión era… era un periódico conocido por mí, no podía creerme como podía haber confiado tanto tiempo en esa persona, lo que ignoraba es que tanto Sira como Cady también habían tenido contacto con esa persona, sin que lo supiéramos entre nosotros, era el primer secreto entre nosotras, bueno, no el primero, uno siempre se esconde cosas ¿No?
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